Un célebre espadachín japonés, que se decía adepto al zen, fue al
encuentro del maestro Dokuon y le dijo, no sin un leve aire de triunfo,
que todo lo que existía era el vacío, que nada distinguía al yo del tú,
etc.
El maestro lo escuchó un momento en silencio, luego cogió su pipa y golpeó ocn fuerza al soldado en el cráneo.
El hombre saltó, cogió su sable y amenazó al monje.
- Vaya – dijo éste muy tranquilo -, el vacío no tarda en montar en cólera.
Recopilación de Cuentos Breves Zen. Sabiduría oriental para reflexionar...
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Xamuska2 | 18 de agosto de 2012 a las 15:54
Siempre encierran una gran enseñanza los cuentos.